Acerca de mí
viernes, 7 de mayo de 2010
jueves, 6 de mayo de 2010
Notitas cotidianas: Con papa o con cebolla
¿Con papa o con cebolla? pregunta la mujer. El marido, lee la carta, la cierra, la abre y ella repite: con papa o con cebolla. Mixto sin lechuga pero con tomate. Se nota que se entienden.
Pido otra cerveza. Unica manera de escribirte. Sin él, sin nadie; perdida entre mantelitos multicolores, hombres y mujeres, niños que corren y gritan, no sé la hora, ni la fecha, sé que es viernes primera quincena.
Un recorte que he guardado informa que" el Icaro se acerca a la Tierra "y que en el 2008 nos hará mierda. Estamos en 2010 y nada ha pasado,pero si así hubiera sucedido ,genial, habría recogido:
la peluca de Menen para entregársela al diablo, la estupidez de Belén Francese, juntaría los trozos de Mauro Viale para adorarlo porque con él, he podido dormir la siesta; recogería los pedazos de "Show Match" o de " "Hola Susana" "La noche del domingo" y haría una unidad perfecta para solicitar a los santos que no le den una segunda oportunidad sobre la tierra, juntaría la corrupción y la injusticia y les pondría una corona de ortigas, buscaría a mi hija en el caos y la pondría en el vértice de una estrella, buscaría a mi madre y le haría un juicio por haberme traído al mundo sin mi consentimiento, buscaría a mi padre desconocido para conocerlo, haría una lista por orden alfabético de todas aquellas personas a las cuales tengo que decirles "gracias", cortaría en pedacitos la estampita de primera comunión que dice en el reverso: "Señor, haz de mí un instrumento de tu paz", rasgaría las vestiduras con mis uñas, escucharía el ruido metálico de las pulseras que rodean mi muñeca, caería de rodillas ante la Santa Inquisición y pediría el perdón de los pecados que nunca cometí y me absolverían, irónicamente, por todos los que sí, cometí.
Recojo la incertidumbre mientras en la mesa vecina, la pareja de ancianos devuelve al mozo un sandwich de papa con cebolla . Silvia Braun
miércoles, 5 de mayo de 2010
Mis esculturas:Niña tan triste
Era tan bella y desolada...quién sabe por qué razón,pero se rompió.No la olvidaré...era trémula,pequeña,y tan pero tan triste.
lunes, 3 de mayo de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
Mis pinturas: Secreta mujer
Mis pinturas:Transparencias
sábado, 1 de mayo de 2010
Cuento: La palabra

LA PALABRA
Cuando le quedaron sólo los gestos, se tiñó el pelo de verde.
Un día amaneció sin manos. En su lugar dos enormes muñones enrojecidos señalaban las cosas.
Ella pensó que había llegado la hora del silencio definitivo.
Y lloró.
Fue hasta el espejo que siempre le revelaba la historia, pero estaba empañado pese al aire fresco que entraba por las ventanas cerradas.
Las abrió y el aire se fue en forma de paloma.
Le alcanzó a ver el color: era verde. Verde como su pelo, como los ojos, como la piel. Se había teñido desde hacía mucho tiempo, en una laboriosa y lentísima tarea para evitar la penosa impresión de no ser vista.
Soy como soy, había dicho y nadie la había escuchado. Por eso y por el color del pelo, se pensó que estaba loca.
Nadie salió en su defensa.
Salvo ella misma.
Esgrimió la palabra como única salvación posible, eligió el diálogo y no el monólogo, pero las palabras caían, se estrellaban, descendían por el laberinto de la incomprensión convertidas en minúsculas partículas de choque, se quebraban y se mojaban con su llanto.
Nunca se supo muy bien por cuanto tiempo esgrimió la palabra.
Se cree que fue en la época de la cosecha porque el pelo, antes de que se lo pintara de verde, se había llenado de hebras blancas, la piel se le había arrugado pero no tanto por el paso del tiempo como por haber permanecido bajo el agua. Destino de pez o de sirena, la verdad, nadie lo supo.
Así anduvo, mitad hembra, mitad escama. Creaba, imaginaba palabras, las pintó, las esculpió y las escribió, las habló, las contó y el milagro de ser entendida nunca llegó.
Muerta de pena las tiró al mar y vio como el agua las llevaba, y entonces emitió por única vez un alarido desgarrador.
Quiso recuperarlas para volverlas a esgrimir, pero el mar en su destino de agua se las había llevado para siempre.
Fue entonces cuando pensó en los gestos. Podían muy bien llenar el vacío de las palabras.
Si antes, no habían podido escucharla, ahora ni siquiera la miraban.
Quiso arrancarse los ojos para no ver lo que le pasaba. Fue cuando se tiñó de verde. Seguro, ahora sí la mirarían, sería por el color pero tal vez pudieran ver sus ademanes de mujer nacida para la ternura.
Caminó descalza, envuelta en su túnica blanca, los pies se le hicieron dos enormes grietas de cansancio, los ojos eran dos súplicas sin retorno.
Fue en un amanecer.
Con un pájaro muerto en la boca para ahogar lo único que le quedaba que era el grito, tomó una rama y se cortó las manos. Con las plumas cerró las heridas y así anduvo con sus muñones hasta que un día volvió al mar para reclamarle las palabras, quería que se las devolviera ahora que se había quedado sin gestos.
La vieron pasar hacia la playa lejana.
Dejaba su rastro de escamas, su perfume de heliotropos.
A medida que se alejaba, la túnica se hacía más y más transparente hasta que al final la vieron desnuda, con el pelo verde hasta la cintura.
Nadie dijo nada.
Al día siguiente la encontraron boca abajo.
En la arena húmeda por el rocío de la noche, los muñones habían escrito la palabra.
Silvia Braun
Cuento: Esa mujer

ESA MUJER
De Silvia Braun para Silvia Braun
Ella, está ahí.
Yo, en cambio, estoy en la cima del mundo en una actitud contemplativa y serena. Al temperamento furioso que me acompañó toda la vida, esta mujer que se mueve suavemente, que mira a través de todas las ventanas el escenario del mundo, me sorprende. Esta mujer que besa la frente de un cadáver y minutos después entra a la peluquería, esta mujer que se consume en deseos inconfesables, que lo admite todo, que lo entiende todo, la verdad es que me sorprende. Parece que continuamente viviera con una doble que además de ser yo misma es a la vez una real desconocida que se sienta a conversar conmigo, que comparte mi cama, bebe de mi copa, es una sombra de mí misma que me a-sombra. ¿Quién es quién? ¿Ella o yo? Ella siente y vive y se ríe a carcajadas de mí, que amordazo todo lo que siento y lloro ante su mirada impasible y no es capaz de consolarme ,sino que se queda ahí, quieta, con una mirada inquisitiva, irónica, mordaz.
Ella es capaz de todo, yo no.
La veo desnuda sobre un campo de ortigas, inmutable; veo sus senos y el cerco luminoso de sus pezones rosados; veo su pubis que no es angelical, veo las columnas indecentes de sus muslos abiertos, veo la curva de su espalda, la sinuosa colina de sus nalgas, veo la largura de sus piernas, el arco de sus pies y sus uñas de nácar, pero lo peor, lo que más me desconcierta es que vive todo lo que piensa y siente.
La vi en una tarde de lluvia, en plena calle San Martín, a la hora del crepúsculo, se había rapado la cabeza y era visible su cuello de mármol, los ojos eran dos mantos azules, la boca roja desdibujaba el trazo originario y parecía una mueca imitando una sonrisa. Lo que me sorprendió es que de sus manos colgaban dos cadenas y se movía entre la gente con una naturalidad tan asombrosa que nadie la miraba a pesar de estar desnuda.
Después descubrí que era ella la que impedía la mirada de los otros porque poseía una libertad tan ilimitada que la frontera era un horizonte que se perdía en el instante preciso en que uno no puede saber si es el inicio del cielo o del infierno que, por otra parte, para ella eran sinónimos.
Tiene una locura tan normal, que nada la sorprende. Aparta con una sonrisa todo aquello que le molesta, guarda su tiempo en una caja de vidrio y lo comparte o lo pierde con quien y como quiere.
A veces se abstrae de todo y entonces se me parece. Es cuando queda quieta, tan quieta, que puede pensarse que está muerta. Hace una curva con el cuerpo, junta las rodillas con el pecho y su desnudez desaparece y sólo es visible su tristeza. Lo advierto porque llora y lo hace tan suavemente, que del ángulo azul de su ojo nace una línea traslúcida y acuosa que en nada se asemeja a una lágrima, pero yo sé que lo es. Para entonces, escucha voces humanas que unidas en un coro cantan la tristeza del mundo. Creo que es esto lo que la conmueve, lo que la lastima. Entonces hace un esfuerzo, se levanta y observa el límite del universo a través de la ventana. Después me mira y me dice todo lo que no soy capaz de vivir aunque sí, de sentir, pero que nunca me perdonará la diferencia.
Ella es la loca, yo la normal; ella vive, yo siento.
A veces me abraza y al unirnos, el ojo de una lechuza nos ilumina, me toca el pelo, me besa los ojos, la boca; sus manos se detienen apenas en la curvatura de mis hombros; sus ojos inciertos bajan hasta mis pechos. Entonces la aparto suavemente para que no me ame, para que no me bese, para que no me toque, para que no me saque de mi apariencia de muerta. Dejo de escuchar la tristeza del mundo, me alejo de la ventana que marca la frontera porque sé que ella está afuera, desnuda, expuesta, puedo verla con los ojos cerrados, y escuchar su carcajada de loca y no sé si quiero salir, seguramente tengo miedo de que se caiga la máscara que oculta mi tragedia y atraviese el aire que me asfixia y la encuentre a ella, ahí afuera, muriéndose de risa.
Mis pinturas: Frida Kahlo/Camille Claudel e Isadora Duncan





Frida nació en Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, el 6 de julio del 1907.Murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954.
Las últimas palabras en su diario fueron: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás".
Frida y Camille Claudel se transformaron en una obsesión de cejas y miradas que se escondían bajo mi lápiz de grafito,mis pasteles y pinceles.
El día qie logré la tristeza de Camille,lloré.
Y de repente se cruzó el chal de Isadora Duncan.
Era invierno.
Corría el 2008.
Y pude hacerlo a la manera del instinto y el amor.
Cada una de ellas con vidas excepcionales desde la inteligencia hasta la pasión y el desenfreno.
Claudel amando a Rodin y terminando sus días en un manicomio,Isadora bailando en el aire atrapada en su chal.
Para ellas mi amor.
Poesía: El erotismo y sus misterios
EL EROTISMO Y SUS MISTERIOS
gracias,
gracias
Sudas, transpiras, sin tiempo a pensar,
Otro… otro.
Tu animal humillado, tu animal orgulloso saliendo por tu piel.
Exultante, casi ofensivo.
Mi delirio en una mirada que no ves, que sientes.
Duelen, duelen los azotes, duele tu orgullo.
No hay súplica, continúo y azoto… más más
Espaciados, fuertes, flojos, insinuantes, rápidos y certeros
… no suplicarás? No caerá la moneda?
Da igual, todo se vence.
Soportas, no sabes si lo deseo pero aguantas. Te cuesta, te cuesta.
silencio, la quietud. Mis labios bebiendo de la copa
y de repente sobre la piel azotada… frío y dulce… mis labios
Un beso… y el sonido de una moneda en el suelo. "
Poeta y escritora LIŠKA (España)
Publicado por Juan Carlos Céspedes (Siddartha) en 14:29 0
Mi poesía:10
Poesía 10
Y amanece un violín sobre mi cuello
Digo sombra
Y se retuerce
Un enjambre de palomas
Digo tambor
Y encuentro la palabra
Digo címbalo
Y recuerdo el muelle
De tu espalda
Digo nostalgia
Y
Empiezo a recordarme.
Silvia Braun
Cuento: Epidídimo
No me lo aguanto. No entiende que ya no puede engañarme. Qué hace ahí tendido leyendo mis originales como si fuera lo más interesante que le pueda estar ocurriendo en estos momentos. Sé que no le importa, pero él necesita que yo crea que sí, que ese texto que finge leer es vital para su espíritu por el amor que me tiene. Pero ahora sé, ahora veo.
Lo único vital es que yo suponga que lo lee, porque le convengo.
Preguntarme el significado de una palabra que ni siquiera figuró en mi cabeza es lo peor que pudo pasar entre nosotros. Epidídimo. Juro por los santos evangelios en los que no creo que ignoraba esa palabra. De manera que, mientras él sigue la trama de mi novela yo busco qué significa epidídimo.
Y sé que esto se acaba y para siempre.
¿Qué hago yo al lado de él? Simple: ver de qué manera mover las piezas de este juego morboso como para no salir tan dañada. ¿Dañada? ¿Por qué? Por culpa de los radioteatros, por culpa de lo que el viento se llevó pero nunca me devolvió nada de lo que se llevó, por las lágrimas derramadas en algo para recordar…¿recordar qué por Dios, qué?, pero yo lloraba igual mientras masticaba chicle o caramelos alpinos. Y creía que la vida eran esos besos de Debora Kerr y Gary Cooper o quien fuere. La inocencia y la frescura de mis sentimientos funcionaron en mi contra. ¿Por qué le creí cuando me dio aquel ramito de fresias? Cómo no asocié que justo esa mañana tenía que salirle de garantía para un préstamo que aún me debe?. No podía saberlo porque su gesto, su manera de mirarme eran los de alguien que ama más allá de la vida y la muerte. El abrazo de las fresias selló la deuda y mi condena. Todavía estoy pagando por eso. A partir de ahí algo amenazante se instaló en mi hipotálamo. Cada vez que amanecía en él un gesto de espontáneo amor mi cabeza entraba a asociar. Era casi una cuestión matemática, cada estrategia amorosa iba precedida o antecedida por una demanda que sólo yo podía satisfacer. No quería ver como era él. Me era más divertido vivir con lo que imaginaba que era. Y lo extraño es que él se movía en la vida en el sentido exacto de mi imaginación. Cuando advertía en mi mirada un destello de desconfianza actuaba de inmediato y con tal seguridad que la que se sentía insegura era yo y entraba a replantear mi manera de pensar, porque cómo podía ser tan injusta en suponer tal o cual cosa de un ser tan pero tan extraordinario como él. ¿O no lo era cuando me abrazaba en el punto de la angustia que uno tiene a veces? Tenía un radar para adivinar cuándo estaba hecha pedazos. Y no le importaban las razones, quería demostrarme que él podía con esa angustia, que por el sólo hecho de estar ahí, yo recobraba mi paz y mi cabeza. Se equivocó. Mi cabeza empezó a funcionar un día cualquiera empujada por fortísimas intuiciones. Me di cuenta de que para obtener la satisfacción de sus necesidades me decía todo lo que esperaba que alguien me dijera .Intentaré ser clara. Si un borrador no estaba muy bien me decía: ¡querida, esto es perfecto! y yo sabía perfectamente que no era perfecto. Y me seducía con las largas y entretenidas polémicas sobre el tema e incluso aportaba ideas para que pudiera mejorar el texto. ¡Yo era tan feliz! Porque no hay nada que me dé más placer en este mundo que todo lo que se relacione con el arte en cualquiera de sus manifestaciones. Hasta que le descubrí haciendo palabras cruzadas, es decir, él estaba echado en la cama con un almohadón, tenía abierto entre sus manos un original de 700 páginas que había terminado la noche anterior y que debía corregir. Marcaba y hacía anotaciones. Desde la ventana veía la excesiva atención con que leía el texto. Me dije que era injusta y desconsiderada con alguien que dispensaba su tiempo en leerme. Fue cuando me preguntó qué significaba epidídimo y ahí caí en la cuenta de que no me estaba leyendo. Miré el campo reverdecido y decidí esperar. Mientras lo hacía, empecé a asociar las incontables veces en que mis borradores pasaban por sus manos y me devolvía una crítica superficial, incluso hubo veces en que caía en contradicciones tales que me hacía suponer que no había leído nada o se le había confundido algo en la cabeza. Empecé a atar cabos y me di cuenta de que jamás me había leído y que cuando hablábamos de mis novelas sus deducciones surgían de las charlas y no de la lectura.
Ese fue un golpe mortal para mí.
Querida –dijo-esta novela es sencillamente maravillosa. No hay nada que tocar. Estoy tan orgulloso de vos. ¿Pero, no sabes qué quiere decir epidídimo?
Órgano con aspecto de madeja u ovillo situado sobre cada uno de los testículos y constituido por la reunión de los vasos seminíferos, contesté.
¡Querida, sólo vos podés crear un personaje que utilice esa palabra, sos, sencillamente maravillosa!
Silvia Braun
viernes, 30 de abril de 2010
Notitas cotidianas: En mis noche de insomnio

Notitas cotidianas:
En mis noches de insomnio hago zapping con mi pequeña radio que acomodo bajo la almohada. Fue hace años que encontré el programa de Radio del Plata Buenas Compañías que conduce Daniel Martínez.
Esta apertura me pareció sencillamente genial.Acá va:
“Tuve que recorrer un largo camino para apartarme de los mensajes de muchas personas del mundo; es mi responsabilidad apartarme de lo que me hace mal Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos. Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que pueda manejar todo lo que me pasa, sino que soy responsable de lo que me pasa, porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor, pero puedo controlar la mia. Puedo actuar libremente. Tendré que decidir que hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que se y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cual es la mejor manera de actuar y tendré que actuar de esa manera. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Teniendo el coraje de actuar como mi consciencia me dicta y de pagar el precio. No me quedaré dependiendo de vos y no trataré de que dependas de mi. No intentaré que me necesites. Me conformaré con que me quieras, o no. Y en todo caso, si vos no me querés, no te angusties por mi, porque siempre habra alguien capaz de quererme. Siempre puedo vivir sin el otro, SIEMPRE, y hay dos personas que deberían saberlo: yo y el otro. Es horrible que alguien piense que yo no puedo vivir sin el y crea que si decide irse yo me muero. Me aterra la idea de convivir con alguien que crea que soy imprescindible en su vida. Me encantaría que la gente que yo quiero me quiera; pero si esa gente no me quiere, me encantaría que me lo diga y se vaya. Porque no quiero estar al lado de quien no quiere estar conmigo. Tendré que ser libre aunque a vos no te guste. Y si no vas a quererme, así como soy; Y si te vas a ir de mi lado, así como soy; Y si en la noche mas larga y mas fría del invierno me vas a dejar sola y te vas a ir: Cerrá la puerta ¿viste? porque entra viento. Cerrá la puerta. Si esa es tu decisión, cerrá la puerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto mas de lo que quieras. Te digo: Cerrá la puerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión.”
P/D: no sienten de verdad que estaría bueno pegar el grito de Ahora o Nunca. Les mando un beso y gracias por leerme. Aclaro que lo encomillado es porque el texto no me pertenece.
Notitas cotidianas:Te ofrezco de mí
Notitas cotidianas:
Te ofrezco de mí
Dos manos que reciban tu alegría o desconsuelo, dos brazos lo suficientemente largos como para hacer un círculo de amor que te contenga, tengo dos caracolas para oír atenta la carga que te pesa.
Horario disponible: todo el día de todos los días.
La noticia salió en clasificados.
Me sorprendió la larga fila de rostros agrietados por la angustia, personas que en su vida nunca se animaron a decir NO QUIERO; otras que soportaban la convivencia conyugal cuando el amor era un recuerdo lejano, pero se aguantaban porque no sabían cómo hacer para terminar un vínculo que no servía para nada y se justificaban por los hijos que ,en definitiva, se terminan yendo del vínculo y entonces quedan enfrentados dos rostros dibujados de tristeza; vi espaldas agobiadas por la rutina cotidiana que los dejaba ciegos y sordos, vi una anciana saltando a la cuerda, un niña inflando un globo, un señor con portafolio que me dijo necesito hablar, otro que me tomó del brazo y me dijo no sé quién soy ayúdeme a encontrarme, alguna vez fui éste y sacó una foto en blanco y negro que mostraba a un joven amarrado a un árbol, fue cuando tomé una tijera podadora y en el aire corté cadenas, nudos, , cables, hilos, cordones y grité con dulzura acaben con el lastre, terminen con todo lo que no quieran,porque la vida es AHORA O NUNCA.
Silvia Braun
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